Empieza con un clip donde se entienda la voz
Elige un clip con voz clara y recorta las pausas que ya sabes que no necesitas. Una buena grabación de origen reduce las ambigüedades que debe resolver el reconocimiento de voz.
Genera una primera versión de los subtítulos
Usa la transcripción automática como punto de partida y después lee cada línea mientras se reproduce el vídeo. Revisa especialmente los nombres, los términos de productos y los fragmentos en los que un acento pueda dificultar el reconocimiento.
Haz que los subtítulos sean fáciles de leer
Mantén cada subtítulo breve, colócalo sin tapar al protagonista y utiliza un estilo visual coherente. Resaltar una palabra clave puede orientar la atención, pero cada línea debe seguir siendo legible sin ese efecto.
Exporta y revisa el resultado
Mira el vídeo exportado una vez sin sonido y otra con sonido. Comprueba la sincronización al cambiar de frase y revisa la puntuación. Asegúrate de que la resolución sea adecuada para la plataforma donde vas a publicarlo.